Reclutamiento“Nunca me han gustado las armas, cuando era niño me tocó muy dura la guerra en San Luis. Los militares nos trataban muy mal a mí y a mi familia, a mis hermanos los agredían porque los tildaban de guerrilleros. Recuerdo un día que los militares le quitaron el carro a mi primo y se lo llevaron a otro lugar y cuando mi primo fue a recoger el carro éste estaba minado.

Luego cuando presté servicio militar, no soportaba el encierro, la rutina que se seguía diariamente, la forma arbitraria de mandar a los reclutas, la pérdida de la privacidad, y la privación de la libertad que uno tiene que aguantarse.

Y allá empecé a extrañarlo todo: La libertad, la forma de vivir por cuenta propia, mi familia, el trabajo, la libertad de uno expresarse, de vivir, de poder moverse libremente sin tener que pedir permiso ni rendirle cuentas a nadie.

Ahora que pude salir del batallón de Caballería Nº 4 “Juan del Corral”, quiero conseguir mi propio negocio y ser un comerciante para tener una familia y darles todo lo que se merecen”.
Servicio_Militar_Obligatorio
Palabras de Diego León Duque quien prestó servicio militar obligatorio en Rionegro y sólo 6 meses después de muchos trámites, conversaciones y acciones jurídicas, le dieron la baja en razón a algunas condiciones que lo eximían de prestar el servicio militar.

La ley 48 de 1993, que reglamenta el servicio militar obligatorio en Colombia, contempla distintas exoneraciones para que los jóvenes no tengan que prestar el servicio militar obligatorio; sin embargo, las banderas de los gobiernos nacionales por establecer el orden y reforzar la lucha antiterrorista, conlleva a reclutar jóvenes para la guerra, omitiendo, evadiendo y rechazando las condiciones de cientos de jóvenes, la mayoría pobres, que tienen mucho más que dar a sus familias y a la sociedad por fuera de las estructuras armadas.

La dignidad que reclaman los jóvenes exige atención al hecho de no ser obligado a prestar servicio militar si ello no hace parte de los proyectos de vida;  si no se cuenta con el dinero para pagar la libreta militar, o simplemente, si no se quiere empuñar un arma en nombre de la “Patria, el honor y la lealtad”.

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