cabildo comuna 8

Desde la Mesa Interbarrial de Desconectados hemos afirmado que nuestros barrios y viviendas son zonas de alto costo con necesidad de inversión, pues fueron construidas con pocos recursos por personas con la necesidad esencial de una vivienda y sin el apoyo del Estado.

Es así como se hemos consolidado la mayoría de los barrios de la ciudad de Medellín; sin embargo, las administraciones públicas con la implementación de su modelo de ciudad y el plan de ordenamiento territorial no han priorizado el mejoramiento de estos barrios y sectores autoconstruidos de la ciudad, negándonos la posibilidad de regularización y legalización de predios, así como la implementación de un plan de gestión y mitigación de riesgos.

El gobierno local se apoya en un discurso técnico y afirma que al encontrarse nuestros barrios en zonas de alto riesgo restringe cualquier intervención para el mejoramiento integral de estos, sea de instalación de servicios públicos, mejoramientos de vivienda, legalizaciones o la realización de obras públicas que mejoren las condiciones del entorno; desconoce las propuestas comunitarias, evita concertar con organizaciones barriales y niega una participación efectiva frente a la toma de decisiones en nuestros territorios.

Muchas organizaciones comunitarias en la ciudad de Medellín, como son ASOBELCO en Las Independencias Comuna 13, ASOLAVIDI desde La Cruz en la comuna 3, MESA DE VIVIENDA DE PICACHITO en la comuna 6, MESA DE CONCERTACIÓN DEL MORRO DE MORAVIA, comuna 4, MESA DE VIVIENDA y MESA DE DESPLAZADOS de la comuna 8 y muchas otras más, integradas por líderes de barrios gestionados por sus mismos habitantes, nos hemos dado a la tarea de pensarnos el futuro de nuestros territorios, analizar y entender las principales problemáticas, así como buscar las posibilidades y construir propuestas para resolverlas.

Nos hemos asesorado con universidades, ONG’s y otras entidades afines, a la vez que realizamos procesos de formación permanente que nos permiten entender las lógicas técnicas del ordenamiento territorial, así como las dinámicas burocráticas y políticas que ello implica.

Hemos construido propuestas traducidas en planes de vida, planes de desarrollo barrial, lineamientos de políticas públicas, planes de gestión comunitaria de riesgo, que buscan fundamentalmente garantizar la permanencia en condiciones de dignidad en nuestros barrios. 

Por lo tanto, hemos buscado generar espacios de concertación con la institucionalidad que permitan la consolidación de una apuesta juiciosa y direccionada al Mejoramiento Integral de Barrios, hemos participado en debates del concejo para la aprobación de los Planes de Ordenamiento Territorial y de Desarrollo, hemos requerido reuniones con funcionarios de entidades encargadas del manejo de las políticas de intervención urbanística en Medellín, hemos gestionado comisiones accidentales, asambleas barriales, audiencias comunitarias, entre muchas otras acciones de iniciativa comunitaria para generar canales de debate con la alcaldía y posicionar nuestras propuestas,  sin embargo, los resultados han sido mínimos.

Las relaciones entre las organizaciones comunitarias y la institucionalidad han tendido a ser antagónicas, pues la alcaldía ha insistido en proyectos que no son prioridad en los barrios, basados en grandes infraestructuras y la ampliación de espacio público como son las Uvas, el Jardín Circunvalar y otras estrategias que le apuestan más a la renovación y a la movilidad que al mejoramiento y la permanencia; mientras las comunidades hemos defendido el permanecer en los territorios en condiciones de dignidad.

Medellín ha sido una de las ciudades más afectadas por el conflicto socio político del país, la desigualdad social y la segregación espacial, ha sido un epicentro de llegada de población desplazada y empobrecida; entonces, ¿por qué la institucionalidad insiste en las deficiencias que hay en los barrios, en vez de proveer el acompañamiento técnico para su mejoramiento? ¿Por qué insiste en expulsar a las personas de los territorios y a cambio pagar arrendamientos temporales que profundizan el déficit habitacional en Medellín? ¿Por qué no trabaja mancomunadamente con las comunidades desde el programa de Mejoramiento Integral de Barrios?

Es por todo lo anterior que acompañamos y aplaudimos las iniciativas y propuestas de la Mesa de Vivienda de la Comuna 8 de Medellín para el mejoramiento del territorio. Ejemplo de ello, las propuestas realizadas al Plan de ordenamiento territorial 2014 presentadas a través de una consulta popular construida en asambleas comunitarias, con la participación efectiva de más de 500 personas y que obtuvo más de 2000 votos en la comuna. También reconocemos la consulta popular realizada en 2016 en la que se presentaron los lineamientos de una política pública para el mejoramiento integral de barrios, construida a través de espacios de formación y asambleas barriales con la participación efectiva de más de 500 personas y que obtuvo más de 1800 votos.

Estas propuestas se constituyen en precedente para todos los procesos barriales y comunitarios de la ciudad, así como para la administración local, sus propuestas de mitigación de riesgos y legalización integral son el eco de todas las laderas de Medellín que exigen inclusión en esta ciudad.

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