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En el proceso que han emprendido desde hace 14 años, el grupo de víctimas de la comuna 13 de Medellín, Mujeres Caminando por la Verdad, han utilizado diferentes estrategias para buscar a sus familiares desaparecidos. Las denuncias ante los diferentes entes, la visibilización de la problemática a nivel nacional e internacional y la documentación de cada uno de los casos han sido algunas de estas.

Diferentes organizaciones que han acompañado a estas víctimas durante años, han insistido ante instituciones como la Fiscalía, en la necesidad de construir la verdad de lo sucedido desde la verdad de las víctimas, además que debe hacerse un ejercicio juicioso con cada una de ellas que les permitan tener otros elementos que ayuden no solo a la recuperación de los cuerpos de las víctimas, si no a su plena identificación.

La Corporación Jurídica Libertad como organización que acompaña en el plano jurídico al grupo MCV, viene implementando la aplicación de las fichas Antemortem, que permiten recoger elementos específicos y características de cada uno de los desaparecidos. Desde el punto de vista de la antropología forense, permitirá reconstruir el perfil biológico y social del desaparecido, para lograr su plena identificación

Andrea Romero y Manuela Arango, Antropólogas, son las encargadas por parte de la CJL de aplicar las ficha y desarrollar esta labor. Con ellas estuvimos conversando y esto nos contaron sobre su trabajo con el grupo.

¿Qué es una ficha Antemortem?

Andrea: La ficha es una herramienta técnica que se utiliza en los procesos de investigación antropológico forense, donde se consigna toda la información de las personas que están desaparecidas. Tiene diferentes campos de información: uno es la información general de la víctima (nombre, documento, edad), la otra es una información referente al caso jurídico, el “¿Qué pasó?” toda la información correspondiente a la desaparición, ¿Cuándo fue?, ¿Dónde? ¿En qué circunstancias? Datos de lo que pasó “llegaron a tal hora, tantos hombres…”. Aquí se pregunta si se sabe quiénes lo hicieron –algún grupo específico- ¿Cómo estaban vestidas las personas? ¿Tenían uniformes, armas? Todo lo referente a la desaparición.

Después nos pregunta la ficha sobre las características físicas del desaparecido: características generales y otras específicas. En las generales son color de cabello, de ojos, una descripción física general y en específicas por enfermedades, accidentes, o particularidades que hagan posible la identificación en caso tal de que se encuentre a la persona. Ejemplo: “Cuando nació, nació de 7 meses y le tuvieron que dar muchísima droga, entonces eso hizo que le dieran penicilina hasta el año de edad, provocando que cuando le nacieran los dientes, le nacieron “podridos”. Eso hace que esa persona tenga un rasgo único y ayuda a la identificación de los cuerpos. Por eso se está haciendo precisamente   porque es un soporte a lo que está haciendo la Fiscalía para la identificación o debería hacer la Fiscalía, para la identificación de estas personas desaparecidas.

La Fiscalía la mayoría de los casos los resuelve con genética –estudios de ADN- pero lo que alegamos nosotros desde el MOVICE y la Corporación Jurídica Libertad, es que no todo se resuelve así. Las pruebas de ADN es muy importante, pero pueden haber otras pruebas para que corrobore la identidad de esas personas.

La ficha también tiene una parte para escribir si se sabe dónde presuntamente estaba la persona. El posible lugar de inhumación: “a mí me dijeron que estaba en tal parte, pero no puedo ir porque ese lugar está minado” o “me dijeron que hubo un combate en tal lado” como lo que hemos realizado en algunos talleres con ellas. La ficha tiene esa parte para poner si se sabe en qué presunto lugar estaba esa persona.

¿Tienes algo más qué aportar sobre este punto?

Manuela: El asunto es que la ficha es finalmente o su objetivo es elaborar, construir o reconstruir el perfil biológico, social de esa persona desaparecida apuntando a la búsqueda como a una posible identificación.

¿Por qué utilizar este tipo de fichas o herramienta en la Comuna 13, con las víctimas de la Comuna 13?

Andrea: Es una herramienta que utilizan los investigadores para consignar la información, haciendo parte de lo que se debería hacer en una investigación antropológica forense. El caso de la Comuna 13, es un caso donde hay un reporte muy alto de desaparecidos, entonces La Ficha es el recurso o herramienta donde se consigna toda esa información.

Es una metodología, porque por ejemplo la Fiscalía no hace ficha, sino que hace re colección de muestra de ADN, que también suministra una información, pero que no en todos los casos puede dar un resultado positivo o fehaciente. Ejemplo: “Tengo dos hijos, me desaparecieron a los dos. La prueba de ADN me dice que esos restos corresponden a un hijo mío, pero no me dice cuál es, si Pedro o si Juan. La información que está contenida en la ficha me dice efectivamente que ese es “Juan” porque Juan tiene entre 20 y 30 años, se quebró una mano cuando esta chiquito, tenía aretes en todos lados y al hacer la exhumación había al lado de los restos los aretes. En este caso la información que contiene la ficha es más contundente para la identificación plena. Es un proceso integral donde la ficha aporta una información muy importante, que ahora por la tecnología, el afán o también por la negligencia, creemos que todo se soluciona con ADN.

Insistimos que esa no es la manera. ¿Qué pasa? ¿Por qué hacerlo en “La Trece” de esta manera (Con ficha)? Porque eso implica que es un proceso de memoria. Uno no recuerda a su familiar desaparecido hace 20 años así con detalles. Sabe que se quebró una mano, pero después de 20 años no recuerda si fue la mano derecha o la mano izquierda. Por eso el proceso que hacemos, no es algo que se haga en “una sentada” de 20 veinte minutos cual doctor, si no que son varios encuentros, nosotros calculamos que son aproximadamente 3 encuentros de 2 horas cada uno, en donde en cada encuentro se va haciendo ese ejercicio de memoria, de las diferentes preguntas que tiene esa ficha.

Siguiendo con este tema: ¿Cómo ha sido ese proceso de aplicación de esta ficha en la comuna 13? ¿Qué han encontrado? ¿Qué dificultades han tenido?

Manuela: Mira yo creo que frente a dificultades es muy evidente que el proceso que se llevó a cabo el año pasado en “La Escombrera” dejó marcas e impactos en las mujeres. Entonces ahora el recordar o seguir buscando, también tiene un sentimiento extraño en el sentido que muchas señoras saben la importancia de la información antemortem para una posible búsqueda, pero también se desgataron mucho con los que pasó en “La Escombrera”.

Lo que estamos haciendo es reforzando ese procedimiento hecho por la Fiscalía y la alcaldía de Medellín, que contó con unos vacíos metodológicos y conceptuales, que ha llevado a que la experiencia sea diversa: hay mujeres que lo han aceptado muy fácilmente porque llevan un proceso psicosocial o psicológico distinto, mientras hay otras que se han cerrado a participar en el proceso porque han sido victimizadas nuevamente; porque algunas padecen mucho miedo; porque ya después de 16 años la memoria empieza a fallar, ya los recuerdos de su familiar son borrosos; o definitivamente no se tiene información; o dentro del proceso ha sido triste ver también mujeres que, por su avanzada edad ya no recuerdan nada de algún familiar que han buscado. Entonces el proceso tiene distintas experiencias que han marcado distintas sensaciones.

Andrea: Se manifiesta de parte de señoras y algunos señores que participan, mucha desconfianza a realizar este tipo de procesos, ¿Por qué? Porque como te digo es una herramienta técnica, que la Fiscalía tiene incluso una “pinta”. Vale anotar que la ficha que se está llenando en estos momentos en “La Trece” es la reunión de un montón de citas de la Fiscalía, Grupo de Identificación Humana, del Equipo Peruano de Antropología Forense de varias instituciones nacionales e internacionales, en donde nosotros lo que hicimos fue diseñar una ficha, lo más completa posible, para que la información recolectada sea lo más completa e integral posible. ¿Qué pasa? Que cuando uno entrevista por primera vez con la víctima y va a iniciar a llenar la ficha, esta le dice a uno “otra vez me va a llenar esa ficha. Yo ya hice eso en la Fiscalía” ¿Y realmente que pasó con eso? Pues la ficha se perdió, o el funcionario ya no trabaja allá, o nunca se hizo la sistematización ni le dieron radicado o copia de la ficha, entonces eso genera mucha desconfianza en la víctima.

Como es un proceso que se aplica y tiene su protocolo, esta tiene que ir acompañada de anexos como copia del documento de identidad de la persona desaparecida, copia de la denuncia, historial médico, carta dental, y muchas mujeres cuando fueron a hacer esa denuncia por primera vez, dejaron todos esos papeles en la Fiscalía, los originales sin copia. Además todo lo que mencionaba Manuela sobre la edad y estas resistencias que hay, en un primer momento lo dijeron todo, lo dijeron todo, pero no pasó nunca nada con eso, entonces también es un desgaste para ellas y un reto hacer este proceso, porque muchas están prevenidas. Lo que las motiva a ellas a superar estas resistencias y participar es por un lado que no es un proceso institucional que por el contrario –les decimos- “vea, esto lo tendría que hacer  la Fiscalía, pero nosotros sabemos cómo hace esto la Fiscalía, y por eso lo estamos haciendo nosotros las organizaciones sociales”.

El hecho que esté Adriana o la hermana Rosa, que son mujeres muy reconocidas por este grupo de MUJERES CAMINANDO POR LA VERDAD hace que haya ya una confianza y que ellas abran la puerta y se disponga, con la mayoría. Otras de alguna manera no ha sido posible por su proceso personal que es muy complicado. Entonces ha habido un desgate muy grande y mucha información se ha perdido o está en algún anaquel de la Fiscalía refundido. Entonces eso también es grave porque se ha perdido mucha información.

¿Qué esperan ustedes al finalizar este proceso?

Manuela: En términos médicos esperamos recoger la información de por al menos 40 casos de desaparición forzada de la Comuna Trece, esa es una de las metas. Pero más allá de los números hemos visto que el proceso de  memoria en la mayoría de los casos ha sido exitoso y también ha permitido que las mujeres, si no bien están transformadas absolutamente, algunas han empezado a transitar un camino diferente y han fortalecido sus procesos que ya traían.

Para nosotros es muy importante desde los objetivos científicos, recoger la máxima información, pero también es muy gratificante ver que estas mujeres abran su corazón y también ver como la familia trabajan en torno a eso, ha sido una trabajo no solamente del profesional y la supuesta víctima, sino también se ha involucrado la familia, que ellas tienen unas tareas de memoria para llevar a sus casas y esto ha llevado a que el tejido familiar se fortalezca en algunos casos por no decir que en la mayoría. Ya ha sido sentarse en torno a esa guía metodológica que nosotros construimos a hablar de esa persona desaparecida. En otras ocasiones era como “mi mamá es la que va a las reuniones, mi mamá es  la que lo está buscando.” pero este proceso lo que ha permitido es que muchas otras personas de la familia se vinculen a esta búsqueda y eso es mucho más gratificante.

Andrea: Quisiera resaltar con lo que Manuela decía frente a esas tareas de memoria y esas guías metodológicas que creo que no lo habíamos dicho, y es que es lo innovador de La Ficha, que si bien La Ficha es una herramienta técnica que se aplica en todos los procesos, lo innovador de este proceso es la apuesta por la memoria que se hace mediante una carpeta como una “Carpeta de la Memoria” que nosotros hemos diseñado, con las mismas preguntas que contiene La Ficha, pero de una manera más amigable. Entonces La Ficha pregunta “Alias” y la guía metodológica dice “¿Cómo llamamos cariñosamente a nuestro familiar?”  es acomodar esas preguntas o esos grandes campos de información de una manera más amena que es lo que Manuela menciona que es el trabajo que se ha hecho en la familia. Eso ha sido muy bonito porque ha integrado a los nietos, que no alcanzaron a conocer a su tío desaparecido, pero la abuela les empieza a contar que él era así y entonces la nieta es quien va llenando la carpeta y va conociendo qué pasó con su tío que nunca conoció y así todos hablan de él.

Otra cosas que hemos visto es que estos perfiles biológicos y sociales que hacemos de las víctimas de desaparición, son como una especie de rompecabezas, en donde cada persona que conoció a el desaparecido, tiene una ficha de él. Ha sido muy interesante porque entre estas mismas como vecinos y los hijos, tienen más o menos las mismas edades y muchas veces pasó que entre los familiares y amigo de la persona desaparecida no se hablaban, pero producto de este proceso le tocó hacerlo porque el otro tiene información que a mí me puede servir. Porque  por “cuando se llevaron a su hijo, se llevaron al mío, así que venga cuénteme que usted tiene un poquito más de información, venga cuénteme a mi”. Entonces también se va construyendo esa historia no solamente con la familia, sino también recuperando la confianza entre vecinos que ha sido uno de las grandes daños que ha dejado el conflicto. Este proceso también ha permitido unos pequeños pasitos para hacer esos acercamientos.

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