Medellín, 14 de mayo de 2013. Las tribunas estaban llenas de gente, a la derecha, los empleados de UNE, a quienes se les invitó como comité de aplausos por la privatización; a la izquierda los verdaderos dueños de la empresa, el pueblo, defendiendo el patrimonio público.
 
Esos mismos empleados, que aplaudían aceptando la fusión desconocen que son ellos los primeros de quienes prescindirá la nueva empresa, tal y como ha sucedido en otros procesos de compra de la industria nacional por parte de multinacionales. Lo más indignante frente a esos “empleados vulnerables” es que cuiden la “papa” y no se peleen la tierra.
El Concejo de Medellín a las Once de la mañana estaba ya cerrado, imposible entrar y difícil salir. Paradójicamente era un debate abierto al público con las puertas cerradas, incluso para la mayoría de los medios de comunicación que con indignación se tuvieron que devolver con sus cámaras, aun cuando el lema institucional rezara “el Concejo es Tuyo”.

Los ánimos estaban caldeados desde el principio, sin saber que esta escena duraría más de 18 horas. Los 21 concejales preparaban sus argumentos en favor y en contra, aunque a decir verdad, ya todo estaba cocinado. Alrededor de 40 personas comunes y corrientes pidieron el uso de la palabra para expresarse por lo que se veía venir, todos en contra de la fusión.
Como un acto de populismo, Aura Marleny Arcila, la misma ponente del proyecto de Acuerdo, propuso que fueran las voces de los ciudadanos las que primero se pronunciaran. Pero bien lo decía otra MUJER que intervino “No vale la pena decir nada a quienes tienen los odios sordos a lo que es justo”. Las mayores inconformidades eran frente a esa demogógica concejal a quien desde el público se le expresaba “es una lástima que en el Concejo solo haya una mujer y sea usted”.


De cuando en cuando se escuchaban voces desde el público: “traidores”, “vende patrias”, “pícaros”, para lo cual los concejales pedían respeto al público porque lo importante es la diplomacia. La comunidad sabía que los irrespetuosos eran los concejales, al vender el patrimonio público representado en una empresa de 58 años de creación (EPM) que cuenta con servicios de internet, televisión por cable y telefonía móvil y fija .

Irrespetuoso el concejal Jaime Cuartas del partido “Vende” al decir que lo que se busca es proteger a EPM financieramente. Grosero el concejal Robert Bohorquez del partido “mafia radical” quien decía “la mejor manera de proteger el patrimonio público es fusionar Une con Millicom”; indecente Yeferson Miranda, también del partido “Vende” quien argumentaba que “los recursos de esta fusión se dirigirían al Plan Desarme y a los programas de Familias en Acción”.

“Ahí están esos son, los que venden la nación” seguían gritando los (usuarios) dueños de la empresa, mientras algún concejal cínicamente decía “hagámoslo ahora que podemos y estamos en el poder”. Y es que el pueblo está muy solo, ni sus "representantes" lo quieren; ni si quiera el Ministerio Público, quien existe para defender sus derechos. A la Personería de Medellín, representada por el señor Rodrigo Arcila, se le solicitó a que colaborara neutralizando las personas que estaban “haciendo desorden”, para lo cual, él ni corto ni perezoso trató de hacerlo. Si las mismas personas no se resisten, nos sacan a todos.

Mientras tanto, el presidente del Concejo de Medellín: Alveiro Echeverry, quien también nos irrespetó con su voto favorable, solicitaba al público respeto por la diferencia frente a los concejales que argumentaban la fusión de Une Millicom. Está bien, comprendemos que existan posiciones contrarias, la libertad de expresión permite las diferencias de criterios y concepciones, lo que no entendemos es que pongan a disposición del capital internacional una empresa que es pública, que no es propiedad de ellos, “es que están negociando lo que no es suyo” así como se escuchaba desde las tribunas, cambian una empresa con toda su infraestructura por meros papelitos.

 

Según los concejales, como la empresa sigue siendo algo pública, se mantendrán sobre ella los controles fiscales, disciplinarios y políticos que den lugar, pero ¿quien podrá controlar una empresa que se acerca a la privatización si todos los que detentan el poder están convencidos que la tarea es competir en el mercado? Jaime Cuartas, el “concejal con ineptitud”, expuso que “para tranquilidad de quienes temen una eventual privatización es preciso saber que cualquier decisión que afecte su existencia, el objeto, su naturaleza jurídica y las emisiones de acciones requerirá de mayoría calificada, por lo menos el 100% de los accionistas públicos” ¿En quién vamos a confiar nuestro futuro?
 
Si siendo EPM una empresa pública, hay en Medellín más de 130 mil personas desconectadas del agua y 350 mil desconectados de la energía -incluidos los auto-desconectados del prepago-, si las transferencias que recibe el Municipio de parte de EPM no se dirigen a las reales necesidades de la población de estratos bajos, sino a embellecer esta ciudad desigual, ¿Qué podemos esperar de esta empresa propiedad de una multinacional extranjera y endeudada?
                                                                             
Es claro, la democracia representativa no funciona : “cómo creerle a esa gente, cómo creerle si siempre mienten, cómo elegirlos como nuestros gobernantes, por qué elegir personajes dominantes. Quieren manejar, quieren abusar, quieren realizar todo como se les da la gana, pero ya verán, el tiempo enseña y aquí el que la hace la paga”. (Sepia, grupo de hip hop colombiano).                   
 
 
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