SAN CARLOS EDITADA

Fuente: Fotos tomadas de la web/ periódico EL TIEMPO

San Carlos, es un municipio del Oriente Antioqueño, caracterizado por su riqueza hídrica, sus paisajes con grandes montañas y por la pujanza de su gente. A su vez San Carlos fue conocido a nivel nacional, por vivir una de las peores crisis humanitarias, por la resistencia de sus ciudadanos a todos los actores armados del conflicto. Paramilitares, Ejército Nacional y guerrilleros cometieron todo tipo de atrocidades contra la población civil.

Las desapariciones forzadas, las masacres, las ejecuciones extrajudiciales, el desplazamiento, los asesinatos selectivos, entre otras violaciones a los derechos humanos, fueron el día a día de esta población.  Que de acuerdo a registros propios y del Centro Nacional de Memoria Histórica, tuvo que soportar “33 masacres en 10 años, cerca de 5.000 atentados a su infraestructura, 156 casos de desapariciones forzadas (solo lo que están registrados) y decenas de víctimas de minas antipersona”.

Los hechos de violencia en San Carlos se vienen presentando desde 1965 cuando se da inicio a la construcción de la hidroeléctrica, allí inician los desplazamientos “negociados”, que bajo diferentes formas de presión se obligaba a sus ciudadanos a vender sus fincas y abandonar sus territorios, este periodo se vivió hasta 1977 aproximadamente. Para los años de 1978 hasta 1985 se presenciaron los primeros asesinatos a líderes, con ello se buscaba erradicar las formas de organización nacientes, ya que eran mal vistas desde diferentes actores, que tenían intereses particulares sobre la región. Más tarde entre los años 1985 y 1998 el ELN y las FARC –EP iniciaron su presencia en la zona, lo que más adelante los llevaría a enfrentamientos por el control del territorio.

Fue precisamente en 1998 cuando los sancarlitanos empezaron a experimentar las peores atrocidades de toda su historia, desde este año el Bloque Metro de las Autodefensas Unidades de Colombia hicieron presencia en la zona, estos paramilitares tenían el apoyo de otros bloques como el del Magdalena medio, pertenecientes a la misma estructura. Su intención era erradicar a sangre y fuego a las guerrillas y su estrategia fue la de infundir el miedo y el terror en la población con cada uno de los actos que cometían; esto sumado al silencio y en muchos casos a la complicidad de las autoridades presentes en la zona.

Las masacres empezaron a ser una constante en San Carlos por esa época, las “listas de la muerte” eran las que determinaban quienes iban a ser los próximos muertos, y las preguntas a todas las atrocidades que se seguían cometiendo quedaban siempre sin respuesta. Los paramilitares incluso, ubicaron una base de operaciones en el sector conocido como El Jordán, desde allí comandaban toda la zona, los retenes de ellos eran comunes, al igual que los desplazamientos y asaltos a las casas y cultivos de los campesinos, todo ello sin que las autoridades se manifestaran de manera contundente.

Dentro de las masacres que más recuerdan en San Carlos está la de la Escalera, en la que murieron 13 personas, los hechos ocurrieron el 15 de abril del año 2000, un grupo paramilitar en la zona rural del municipio de San Carlos detuvo dos vehículos tipo escalera y un pequeño camión obligando a varios pasajeros a descender de los mismos. Lista en mano, los paramilitares procedieron a pedirles su identificación, obligando a 13 de ellos a subirse a uno de los vehículos escalera, en el cual se transportaron rumbo al perímetro urbano del municipio. Durante el recorrido, los habitantes del lugar observaban con extrañeza que el vehículo tuviera la carpa cerrada en un día soleado, pocos días después los cuerpos fueron hallados en dos fosas comunes.

Otra de las situaciones que dejaron marcada la población de San Carlos fueron los hechos constantes de Ejecuciones Extrajudiciales, los pobladores cuentan como el Ejército Nacional, sacaba a los campesinos de los diferentes potreros y pastizales donde estaban trabajando, los traían caminando por la orilla de la carretera y se los entregaban a los paramilitares para que los ejecutaran y luego ellos presentarlos como guerrilleros.

El miedo y el terror en el pueblo eran una constante, en San Carlos se cuenta como los habitantes se acostaban con la ropa y los zapatos puestos, de modo que si algún grupo armado entraba, pudieran tener la oportunidad de escaparse e intentar salvar sus vidas.

Hoy a San Carlos han retornado cerca de 14.300 de los habitantes que salieron en la época de violencia, en el pueblo hay algunos símbolos y monumentos de la memoria que le recuerda a turistas y habitantes lo que pasó allí, lo que no puede volver a pasar

Quienes han contado estos hechos, lo hacen con la firme intención de hacer memoria, hacer duelo, pedir justicia, intentar cerrar la herida, exigir la verdad; pero sobre todo para no olvidar y transformar el dolor en hechos de paz. 

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