javier

Al cumplirse trece años de la Operación Orión, estuvimos hablando con Javier Giraldo, sacerdote y defensor de Derechos Humanos, quien fue testigo directo de los vejámenes que dejo esta Operación en la población civil.

Cuando ocurrió la operación Orión estuvimos entrevistando a mucha gente y tratando de evaluar lo que había pasado allí, entreviste a muchas madres de familia que habían perdido a sus hijos, recorrí los barrios viendo los impactos de aquella operación, hable con mucha gente que estaba aterrorizada, todavía como impactada por lo que había pasado. Recuerdo mucho el caso de una niña que dijeron que les había tocado sacarla de la escuela porque ya tenía una incapacidad absoluta de concentración, la maestra decía – Está perdiendo el tiempo aquí porque ella está físicamente en el aula pero mentalmente está lejísimos del aula, no puede concentrarse un minuto. Entonces la mamá tuvo que sacarla de la escuela; recuerdo otra señora que le impacto mucho que quedo con un trauma mental, ella no era capaz de percibir la realidad y era desvariando a toda hora, mucha gente que tuvo que huir de acá, recuerdo mucho un taxista que en los días posteriores al operativo propiamente dicho, a él una noche lo capturaron y lo unieron con un grupo como de diez personas y que ya se lo llevaban a la Escombrera y cuando llegaron allí, tenían preparados algunos huecos y les hicieron abrir otros huecos para sepultarlos y después los hicieron tender en el piso, él recuerda mucho que a uno de los que llevaban con el era un señor que vendía arepas en su barrio, él decía - “por qué van a castigar a este señor si su único delito es trabajar en el barrio” y él logró en el momento en el que les iban a disparar él logró tirarse por una pendiente y como estaba de noche rodó, le dispararon, pero lo hirieron solamente en la nuca, en la espalda, fue a una carretera pequeña, por ahí paso un taxi y él le pidió auxilio y lo llevo a una clínica, ahí él pudo llamar a su familia y ya ellos se lo llevaron y lo escondieron y después salió del país

Realmente fue una operación tan impactante, que cuando ya mediamos la magnitud de esta operación con mil efectivos del ejército, como con diez instituciones entre Ejército, Policía, Fuerza Aérea que participaron conjuntamente y es que eso tenía que ser muy bien planeado, entre todos y una cosa muy terrible fue que el poder judicial, la Fiscalía, el Cuerpo Técnico de Investigaciones se coordinó también con ellos y se puso al servicio obviamente de la operación militar, tanto que la manera como capturaban a la gente. El Ejército envolvía una manzana y a todas las personas que lograban pedirles en la calle su cédula y con la cédula en la mano sacaban unos formularios y elaboraban ordenes de captura a lo loco; contra todas las normas y todos los principios del código de procedimiento penal y todas las políticas del debido proceso como está previsto en la Constitución.

Todo fue violatorio de la ley el hecho de bombardear zonas habitadas por miles de pobladores civiles, aquí se calculaba que en comuna habían más de cien mil personas, el General Mario Montoya hablaba de treinta y cinco mil y el alagaba que él estaba protegiendo a treinta y cinco mil personas muy pobres, pero realmente las estaba atacando con las bombas y los disparos mataron a mucha gente e hirieron a mucha gente, hubo más 40 heridos por el solo hechos de asomarse a la puerta ya les impactaba una bala cuando les llevaban al hospital que estaba abierto más cercano que era el 20 de julio, allí estaba el Ejército, allí había un puesto militar, entonces a los que llevaban heridos les capturaban, les golpeaban, los torturaban, los detenían era un operación envolvente masiva contra una población civil enorme, de miles de personas.

Precisamente en el convenio de ginebra y varios de los convenios se prohíbe atacar zonas donde haya población civil, incluso ese es un principio que lo han discutido mucho los militares porque a veces en una casa civil ha entrado un combatiendo, y está prohibido atacar toda la casa porque ahí hay población civil. Fueron violados todos los principios del Derecho Internacional Humanitario de una manera evidente flagrante y planeado, porque este operativo fue planeado conscientemente para que participaran tantas instituciones del Estado, allí se viola otro principio constitucional que es la separación de poderes, el poder judicial no tenía porque ponerse al servicio de una operación militar, el poder judicial es independiente del poder ejecutivo y la fuerza pública es parte del poder ejecutivo, deben mantener independencia y los operativos militares no tienen por qué utilizar de esa manera de esa manera

El poder judicial y actuando contra los detenidos violo también todas las normas, allí se denunció la clonación de fiscales de jueces de abogados, fue una farsa porque un mismo fiscal atendía interrogatorios de diferentes personas en diferentes lugares y a la misma hora como si ellos pudieran bilocarse, multiplicarse, lo mismo los abogados defensores. Fue toda una farsa que se coloca fuera de la constitución fuera del Derecho Internacional, fuera de los tratados, fuera del Derecho Humanitario y fuera de la ética más elemental de tratamiento a una persona humana. Allí todo este conjunto de violaciones evidentemente tienen el carácter de lesa humanidad, el crimen de lesa humanidad se caracteriza por violar los derechos más fundamentales de las personas, de una forma sistemática o de una forma en que la escala en la cual se viola es enorme, afecta a muchísimas personas.

Aquí podríamos decir por varias razones esto fue un crimen de lesa humanidad, fue a gran escala, la población victimizada era más de 100.00 personas que no tenían protección  alguna, ni siquiera del poder judicial y de forma sistemática porque se calcula que ese mismo año en la ciudad de Medellín en los sectores populares ese mismo año hubo como 16 operaciones de esas mismas características, en la comuna en el mes de mayo se había presentado también un operativo de menor escala que fue la Operación Mariscal y también hubo más de 40 heridos, más de 50 detenidos, varios muertos y varios desaparecidos, entonces por la escala por la amplitud de la violación de los derechos humanos porque un de las formas de crimen de lesa humanidad es la persecución y la persecución se caracteriza por la violación simultanea de muchos derechos y aquí hubo violados simultáneamente muchos derechos de las personas, empezando por el derecho a la vida, a la integridad, a la protección judicial el derecho a la libertad, fue una violación simultanea de muchos derechos.

Si se le hiciera caso a la versión oficial de que eso fue un enfrentamiento con unos grupos ilegales que estaban allí, era una modalidad de enfrentamiento que se salía de las formas legales, porque estaban en medio de la población civil, pero supongamos que si haya sido ese enfrentamiento, sería un crimen de guerra que realmente ese enfrentamiento aunque las versiones oficiales presentaron a varios de los muertos como combatientes y que estaban en ese momento disparando contra la fuerza pública, después se comprobó que no eran combatientes, incluso hubo un seminarista de una comunidad religiosa que lo presentaron como combatiente. El operativo realmente fue un crimen de lesa humanidad, un crimen de guerra si uno le hace caso a la versión oficial, a la versión muy pobre e infunda mentada de las autoridades y fue no solamente por la escale, sino por la continuidad de los hechos, que los meses que siguieron hubo también muchos actos de terror, desplazamiento,

El objetivo de la operación fue muy evidente, fue instalar a la una fuerza irregular en la comuna, al paramilitarismo, ayer recordaba que en una de las navidades al año siguiente de la operación estuve acompañando a un grupo de familiares de las víctimas, recuerdo que al finalizar la misa de media noche varias de las madres me dijeron, “¿Usted quiere ver a los paramilitares?”  Yo les dije porque donde están y ellas me dijeron “Están aquí a unos cuantos metros” y me llevaron ahí muy discretamente y efectivamente estaban ahí tomando cerveza un grupo grande de paramilitares de los que controlaban la comuna. En otra ocasión con una de las hermanas Lauritas, recorrí los barrios y ya habían instalado ese puesto militar o policial en una torre y estaban construyendo un batallón de alta montaña. Recorrí los barrios y uno encontraba los policías y los militares por ahí haciendo crucigramas, pero cuando íbamos por las callesitas uno encontraba que gente que la gente señalaba como paramilitares ya no tenían el uniforme, estaban de civil y el arma que tenían parecía un celular y cuando uno se acercaba ellos estaban hablando y se escuchaba cuando se decía mi Teniente, mi Capitán. Uno sabía que eran entonces las redes de informantes que el presidente Uribe quiso implantar en todas partes como civiles vinculados a tareas de guerra, auxiliares de la fuerza pública, algo completamente ilegal también, porque son civiles vinculados a tareas de guerra, algo que está fuera de la constitución.

Eso civiles, esos paramilitares en los meses que siguieron, cambiaron de arma, por armas blancas para descuartizar a cantidades de gente, en los meses que siguieron, hubo un cambio de modalidad, de represión, pero fue otra fuerza civil, armada con otro tipo de arma, pero siempre al servicio del Ejercito, el Ejercito no se manchaba de sangre, sino que siempre los ponía a ellos. Hubo casos muy escalofriantes, incluso de gente que era por ser desconocida, que no habían visto en los barrios y les decían usted quien, se los llevaban los metían en unas casas y luego aparecían descuartizados en unas bolsas negras, una modalidad de terror. Eso obligo a mucha gente a desplazarse a otras partes, fue un desplazamiento intraurbano, fueron incluso los paramilitares señalaban, como tenían una misión de controlar las vidas de la población  escogían las casas esquineras porque para ellos era como más fácil ubicarse en las esquinas, entonces a las personas que vivían en esas casas, fueran sus dueños o fueran los arrendatarios les daban un plazo para irse y ellos ocupaban la casa y desde allí controlaban los barrios

Todo esto fue un operativo terriblemente inhumano, ilegal, fue violatorio de todas las formas legales

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