A propósito del Foro Urbano Mundial

 

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Medellín, 10 de octubre de 2013. El lunes 7 de octubre, el alcalde de Medellín Aníbal Gaviria presentó, acompañado del director de ONU Hábitat, Joan Clos, el VII Foro Mundial Urbano, que se realizará en Medellín en abril de 2014.

De esta manera, la administración municipal cada año, a través de mega eventos internacionales se empeña en mostrar una ciudad renovada, innovadora, emprendedora. Tal vez en este Foro, lo que la alcaldía quiere mostrar son las “buenas” intenciones que se tienen con megaproyectos como cinturón verde y corredor metropolitano de servicios u otros equipamientos públicos que en Medellín se han construido en los últimos años para pasar “del miedo a la esperanza” como decía uno de los alcaldes anteriores, tales como los parques biblioteca, los colegios de calidad o las escaleras eléctricas.

Pero en cuanto a la vivienda, al hábitat y los derechos humanos ¿qué va a mostrar el alcalde al mundo?

¿Acaso hablará de los desalojos forzados y reubicaciones involuntarias que conlleva la construcción de esos megaproyectos, atractivos para el turista que pasa inadvertido sin conocer los costos sociales que tal esteticismo urbano trae aparejado? ¿Acaso hablará de las múltiples fallas con las que la alcaldía afanosamente está reubicando a la población más vulnerable en viviendas de interés prioritario?, ¿Dirá la alcaldía que aquí les resulta más rentable realizar desalojos forzados que mitigar el riesgo de la ladera?, ¿Contará que la ciudad más innovadora del mundo tiene más de 35.000 familias sin conexión a servicios públicos domiciliarios?, ¿Mostrará la alcaldía a los más de 400 habitantes de calle, consecuencia de la higienización de zonas céntricas precarias, los cuales andan la ciudad desde hace dos meses y ahora se encuentran acampando al lado de la Plaza minorista? Lo dudamos.

En los últimos años la ciudad ha visto como más de 6.000 familias han sido desalojadas forzadamente para darle paso a proyectos como parques ambientales, conexión vial aburrá – rio Cauca y otras obras públicas. Esto sin mencionar las miles de personas que podrán verse afectadas por proyectos como Puente Madre Laura, Plan Parcial de Naranjal y Arrabal, por mencionar solo algunos ejemplos. 

Todo ello responde a la renovación urbana y a la higienización de zonas precarias para el embellecimiento del centro y de las zonas previstas para el turismo; pero de manera soterrada es la destrucción del hábitat que las familias han construido por décadas de manera informal, la ruptura de las tramas sociales y económicas basadas en la solidaridad, el desplazamiento y destrucción de barrios informales y en general, una estrategia más general de segregar sectores populares del centro de la ciudad hacia las periferias urbanas, particularmente a los corregimientos de San Antonio de Prado y San Cristóbal.

Sería muy bueno que el mundo se enterara de la política municipal de vivienda en Medellín y del urbanismo que se desarrolla para los sectores populares, la prueba fehaciente de que no es una ciudad innovadora tecnologicamente, sino una ciudad donde se margina a las capas sociales más bajas y se les excluye de disfrutar de los beneficios que supuestamente la ciudad de Medellín vende al mundo.