Margarita Restrepo, la mujer fuerte y amorosa que busca a Carol Vanesa

Foto: Gabby Gil – Corporación Jurídica Libertad.

Cuando entré al grupo, llegué sin conocimiento, llegué en busca de apoyo, de una esperanza que no podía dejar perder por medio del dolor, porque tenía y aún tengo esperanza de saber la verdad, sobre todo los derechos que me fueron vulnerados. Así inicia narrando Margarita Restrepo su llegada al grupo Mujeres Caminando por la Verdad, un colectivo conformado por mujeres víctimas de diferentes hechos victimizantes, ocurridos principalmente en la Comuna 13 de Medellín.

“Llegué al grupo con mi corazón en la mano, sin esperanzas de vivir y de salir adelante; Solo tenía mi corazón herido y oprimido, de miradas con rabia y venganza, rencor e ira. Solo mi alma oprimida y con miedo, porque me sentía vigilada. Gracias a las personas de buen corazón que por medio de ellas llegué al grupo donde me acogieron con gran corazón.” Señala.

Margara como cariñosamente le dicen sus compañeras nos cuenta la historia de Carol Vanesa Restrepo su hija desaparecida.

Carol en su casa era “Crespo loco”, así la llamaban sus familiares, por la abundante cabellera negro azabache que tenía. Con sus 17 años, pertenecía al grupo juvenil del barrio las Independencias parte alta, donde habitaban ella y su familia. El sudado de pollo, las lentejas y la sopa de arvejas, hacían parte de sus comidas favoritas.

Apenas cursaba noveno grado y ya había recibido amenazas y hostigamientos de grupos ilegales. Para su madre, los mejores recuerdos con Carol los tiene de las fiestas familiares, las celebraciones de cumpleaños y el día de la madre. Ella, describe a su hija como una joven activa, de ojos café claros y labios gruesos, que se divertía jugando “cero contra pulsero”. El basquetball y el voleyball eran sus deportes favoritos. Amaba reunirse con sus amigos e ir a misa los domingos.

El día de su desaparición, “Crespo loco”, salió a reunirse con sus amigos en la estación San Javier del metro de Medellín, era 25 de octubre de 2002, desde esta fecha, Margarita emprendió su búsqueda, pero aún nadie ha podido encontrarla ni a ella ni a sus amigos.

A pesar del dolor de la desaparición de Carol, Margarita asegura que ha logrado transformarse, formarse para continuar en búsqueda no solo de su hija, sino de las y los cientos de desaparecidos y desaparecidas que tiene la ciudad y el país. “Hoy soy otra, sin rencores, llena de amor, he aprendido mucho gracias a la Fundación y la Corporación CJL. Soy otra persona, transformada con tolerancia y paciencia, llena de valores humanos gracias a la ayuda psicológica y talleres de enseñanzas y aprendizajes que nos dictan para ser mejores personas. Hoy me siento una mujer renovada con firmeza y mucha esperanza, en busca de verdad, justicia y reparación.”