TODOS TENEMOS DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA

Mesa_Interbarrial_de_DesconectadosINFORME: PROBLEMÁTICAS DE LA VIVIENDA EN LOS SECTORES POPULARES DE MEDELLÍN


La Mesa Interbarrial de Desconectados de Medellín ha decidido denunciar la situación por la que se encuentran miles de familias en la ciudad que no pueden acceder al derecho a una vivienda digna, ya sea porque son desalojados para la construcción de nuevas obras de infraestructura o por la falta de atención e inversión en ciertas zonas, que se ven siempre afectadas y ahora con más rigor por la época de lluvias.

Para desalojarnos nos ilusionan diciendo que nos van a ayudar a conseguir una vivienda, pero eso sí, con un ahorro programático; o pagándonos sumas irrisorias por las viviendas demolidas, dinero que no alcanza para adquirir otra vivienda. Lo peor es que muchos están cayendo en esa trampa por no tener unos conocimientos suficientes de las implicaciones que traen las reubicaciones.

Lo que preocupa es que esta táctica de la administración Municipal sigue adelante y muy fortalecida, principalmente en partes altas de las comunas 1, 3 y 8, donde se ubican las zonas de “Mejoramiento Integral”. O en las partes centrales de la ciudad, donde muchos ranchos están afeando el urbanismo (su nuevo modelo de ciudad) y espantando los turistas.

Y esto no es un invento local, hace parte de toda una estrategia neoliberal que ya se ha aplicado en otros países suramericanos, tal como lo plantea Zibechi: “Con ello se buscaba un doble Vivienda_indignaobjetivo: eliminar las distorsiones que los asentamientos creaban sobre el valor del suelo en los sectores centrales y consolidar la segregación espacial de las clases sociales como medida de seguridad”[i].

En Medellín está sucediendo especialmente con los PUI (Planes Urbanos Integrales) y algunos “planes parciales”, por ejemplo el caso de Moravia, un sector céntrico de la ciudad, donde muy cerca se instala el complejo educativo-tecnológico de la ciudad y por lo tanto tuvieron que ser desplazadas aproximadamente 40.000 personas (10.000 familias) en su mayoría hacia la periferia, en la zona de Pajarito.

Así mismo queremos poner de presente la situación de hacinamiento crítico y precariedad en la calidad de las viviendas en las que estamos viviendo los habitantes de los sectores populares de la ciudad, porque así estamos más propensos a cualquier tipo de accidente o desastre.

En la ciudad existe un déficit de por lo menos 40.000 viviendas en los estratos 1, 2 y 3, es decir las clases más desfavorecidas. Además existen 150.000 habitantes (en su mayoría desplazados por la violencia o empobrecidos) que viven en asentamientos subnormales, ubicados en “zonas de alto riesgo”, y sin los servicios de agua potable y alcantarillado. Además de no poseer escrituras legales de sus territorios por ser resultado de invasiones o loteos piratas.

Mientras tanto, en estos momentos está quieto el tema de subsidios de vivienda. El gobierno nacional dice que hasta que no se adjudiquen las convocatorias del 2007 no se hacen otras nuevas. El municipio solo ayuda al subsidio de vivienda cuando se tiene el subsidio nacional y tampoco hay nuevas convocatorias porque están en cierre de periodo, o sea que habría que esperar al nuevo alcalde a ver con qué va a salir. Así mismo actualmente no existen obras de construcción de viviendas nuevas, porque dicen que no hay donde construir.

A pesar de este drama el gobierno local sigue insistiendo en la construcción de CAI periféricos, con el objetivo de controlar las posibles nuevas invasiones de predios. Por ejemplo en los barrios La Avanzada, Bello Oriente, La Cruz, La Sierra, entre otros. Todos ubicados en “zonas de riesgo”, lo que nos demuestra nuevamente que todos los terrenos son recuperables pero dependen de una variable económica.

Los magos de las administraciones tienen un plan montado y a nosotros nos han engañado porque no hemos logrado leer y conocer a fondo ese plan. Ellos nos han convocado a una supuesta participación pero sin garantías, nosotros participamos en reuniones, debatimos y definimos, pero resulta que nuestra posición no es vinculante, se vuelve más una recomendación a la Alcaldía.

Aunque debemos participar en la planeación, es necesario tener la claridad y saber, que allí nosotros no vamos a tener una injerencia directa, y en el debate nuestra posición no va a ser tan decisiva porque ellos ya lo tienen casi todo cuadrado. El plan que desarrolla la administración es totalmente distinto al que nosotros construimos en los barrios y las comunas, y ahí está el engaño.

Realmente hoy nosotros no podemos decidir, en estos momentos tenemos que seguir construyendo y fortaleciendo la organización comunitaria y esa es nuestra principal tarea. Lo que hay que hacer es reunirnos en los barrios, mirar cuáles son los terrenos que se están demoliendo y a ver si recogemos los datos de los compañeros que sacaron y preguntarles si quieren volver y cómo los vamos a reubicar, y a los que no los han sacado, decirles que no vamos a dejar que los desalojen, que no vamos a permitir que nos echen a la calle cuando ya no podamos pagar arriendo. Hay que reunirnos con las comunidades y decirles que no nos podemos dejar engañar.


[i] ZIBECHI, Raúl. América Latina: Periferias Urbanas, Territorios en Resistencia. Ediciones Desde Abajo. Bogotá, Colombia. Mayo de 2008. (p.65).

Comments are closed.