Una tristeza que no cesa, Diana Garzón y su lucha por encontrar a el “mono”

El “mono” tenía 13 años cuando el 24 de octubre de 2001 a eso de las 5:00 p.m., varios jóvenes se lo llevaron de la comuna trece. Ese día la vida de Diana su madre, cambió radicalmente, el dolor de su ausencia la llevó a refugiarse en la tristeza y le quitó las ganas de vivir. “Yo primero me sentía demasiado triste, aburrida, enferma y sin ganas de nada. La vida para mí no tenía razón de ser”.

Cuenta su familia que a Esteban Garzón, el hijo de Diana, le gustaba el fútbol y el karate, desde pequeño mostró independencia, le gustaba trabajar en pequeñas cosas, valerse por sí mismo y hasta ayudaba con ánimo en los oficios de la casa.

Diana, asegura que “Todos los días le duele su ausencia” recuerda que le encantaba comer arroz con carne molida, el sudado que ella preparaba y no podía perderse los frijoles de la abuela y el arroz con pollo. El “mono” era muy apegado a su familia, se divertía con sus hermanas y hacían bromas.

Su desaparición fue causada por varios hombres armados y encapuchados que llegaron al seno de su hogar en el barrio Nuevos Conquistadores para sacarlo a la fuerza, se lo llevaron y jamás lo dejaron volver. En indagaciones con algunas personas del sector y en la búsqueda constante que ha dado su madre desde aquel octubre del 2001, se ha podido saber que pudo ser llevado al barrio Santo Domingo de Medellín o la vereda Santa Ana en el municipio de San Luis.

Diana ha tenido que cargar con esta tristeza y con el dolor de la ausencia, se ha tenido que sobreponer por amor a sus demás hijos, se ha enfermado constantemente, aunque sus compañeras de Mujeres Caminando por la Verdad saben que es una mujer muy tímida, a veces la ven esconderse aun más en el silencio, y enfermar constantemente, ahí es cuando entonces expresan que “Diana está enferma de tristeza”, que su cuerpo habla, lo que su boca calla. Sin embargo con el amor que han construido juntas, la acompañan, la sostienen y le recuerdan que no está sola, que la ausencia la cargan todas, pero que juntas son más fuertes para seguir buscando a sus hijos, esposos, y demás familiares que hoy siguen desaparecidos.

Esteban Garzón