Home Derechos Humanos Víctimas Violación a los Derechos Humanos en el Medio Atrato: David Osorno, una víctima de la sospecha paramilitar

Violación a los Derechos Humanos en el Medio Atrato: David Osorno, una víctima de la sospecha paramilitar

Violación a los Derechos Humanos en el Medio Atrato: David Osorno, una víctima de la sospecha paramilitar

Cadaver flotando en rio atrato Foto: Manuel Saldarriaga/ Tomada de Centro Nacional de Memoria Histórica

El  país escuchó de Wilson Chaverra cuando ordenaron su extradición a Estados Unidos por narcotráfico, pero sus actos y la constante violación a los derechos humanos de su parte datan de mucho antes. Esta es la historia de David Osorno, un chocoano, vinculado como motorista al hospital de Vigía del Fuerte.

Los hechos inician en el año 97 cuando Wilson Chaverra era Alcalde de Vigía del Fuerte, durante ese año y aprovechándose de su poder como primera autoridad del municipio, embarazó a Sandra Mosquera, habitante del pueblo, hermana de David Osorno y quien para esa época tenía 13 años, al enterarse de lo sucedido le ordenó abortar y le manifestó que él se encargaría de todo “el asunto”. “La mando para Turbo, dizque para que pariera donde la familia de él, tenía una familiar en el hospital, la llamó cuando la mandó, para que ella le inyectara cosas y le sacara el peladito. Cuando ella abortó el peladito como de cinco meses, la niña nació viva y le sacó foticos, las llevo para allá y mostró las fotos” relata Florinda Mosquera, hermana de Sandra y de David.

En los días posteriores al aborto de Sandra Mosquera, Chaverra  temeroso a que el hermano de ella denunciara el hecho, ordenó a los paramilitares que hacían presencia en el sector que mataran a David, “Mi hermano estaba jugando en el billar del papá de Wilson Chaverra, Wilson estaba con los paracos y de allá les dijo que él tenía una deudita pendiente con mi hermano; mi hermano estaba en otra mesa de billar jugando con sus amigos. Él le dijo al comandante, “El Lobo”, para que le hiciera el trabajo a mi hermanito porque tenía una culebra con él, con mi hermano, supuestamente Wilson sospechaba que mi hermano David lo denunciara; entonces ya ellos los miraron a todos y grabaron a mi hermano”

“El día siguiente era domingo y mi hermano David se tomó el día de descanso se fue a cortar leña para dejarnos en la casa de mi mamá, para llevar a su casa también para donde su mujer; nos dijo que en la mañana iba a cortar la leña y los plátanos y en la tarde iba a atarrayar ahí en la entrada de la boca de Bojayá, para dejarnos la “liguita” a los que estábamos estudiando en ese tiempo.  Él siempre estaba dispuesto a ayudar a sus hermanitos, aunque no tenía obligación con nosotros, la obligación de él era con su mujer” Cuenta con nostalgia Sandra

Ese domingo por la tarde David salió camino al río a alistar el bote en el que iban a ir a Bojayá él y sus hermanos menores, estando en esa labor se le acercaron un grupo de hombres, paramilitares que la noche anterior habían estado departiendo con el alcalde Wilson Chaverra. “Era muy común ver a Wilson con los paramilitares para arriba y para bajo, el andaba delante de todo el mundo con ellos” afirma Mosquera. Los hombres lo vieron desde una esquina e inmediatamente se comunicaron por radio teléfonos e informaron que estaban cerca de él, del hombre que la noche anterior el Alcalde había señalado y había pedido que mataran.

“A mi hermanito le preguntaron ese día que para dónde iba y él les respondió que a la boca de Bojayá a pescar para conseguir la “liguita” para mis hermanos menores y para su casa, entonces le dijeron que si podía hacer el favor de llevarles un mercado a los muchachos que estaban ahí en la esquina, en la punta de Bojayá; él les hizo el favor, cuando ya les entregó el mercado le dijeron que lo siguieran para que hiciera otro trabajo; mi hermanito siguió inocentemente con sus dos hermanitos pequeños…” Lo que no se imaginaba Osorno, es que la excusa del mercado, no era más que una trampa para señalarlo y acabar con su vida.  

La trampa para David consistía en llevar el mercado y caminar al lado de los paramilitares, esto le4s daría la certeza a quienes iban a ejecutar el crimen de que ese era David, una vez realizó los trabajos que le pidieron los paramilitares, se fue a continuar con sus labores, Sandra sigue recordando cómo fue aquel trágico día “Él está cortando ya los plátanos y le dice a los pelados que empiecen a cargarlos para el bote, cuando de pronto ven que llega una panga a la orilla del río, se bajaron unos hombres y preguntaron “- ¿Dónde está el muchacho, que venía manejando el bote?, entonces mis hermanos menores contestan ¿Quién? Y ellos dicen – el chilapo”. Justo en ese momento David se asoma a donde están todos y los hombres le obligan a subirse a la panga en la que habían llegado. “Mi hermanito se asomó y le dijeron súbase a la panga, pero él les contesta que por qué si él no ha hecho nada, entonces ellos le gritan, “Que se suba fue que le dijimos”. Inmediatamente cuando  David se sube a la panga, los paramilitares le disparan y acaban con su vida, el cuerpo de David cae al agua, y antes de que la corriente lo arrastrara los hombres lo suben nuevamente a la panga y se lo llevan al otro lado de Vigía del fuerte. “A mi hermano lo llevan a un potrero que quedaba al frente de la casa de un tío, allí lo descuartizan y luego ahí si lo tiran al río, por eso en la denuncia su muerte queda como muerte por presunta desaparición, porque nosotros no lo alcanzamos a enterrar ni nada”

Las tragedias vividas por Sandra y David son tan solo una trágica muestra de los desastres que los paramilitares hicieron en la población civil, hoy Sandra ha sabido sobre ponerse a la muerte de su hermano y a la enfermedad que le causo el mal manejo del aborto que le practicaron, cuenta que Chaverra se ha comunicado con ella desde la cárcel de Estados Unidos, pidiendo ayuda “Para que vea usted la calentura, me llama y me dice, ¿Ya no te acuerdas de mí? Ayúdame a salir de acá. Como si yo fuera abogada”.

La muerte de David Osorno no fue quizás la única violación a los derechos humanos cometida en Vigía del fuerte, esta población del Medio Atrato ha tenido que sufrir el Desplazamiento Forzado, los asesinatos masivos, la desaparición forzada, además de la disputa entre diferentes grupos armados por ser el río Atrato el corredor de entrada entre Chocó y Antioquia. De la misma forma se ve reflejada también la débil presencia del Estado que no le ha permitido a la población superar los márgenes de pobreza, ni el desarrollo social, cultural y ambiental que debería tener. 

* Los nombres de las víctimas que sobrevivieron, fueron cambiados para proteger su integridad.