Toda una vida en búsqueda de Carlos Emilio: La historia de Gloria Holguín.

Gloria Holguin arrastra sus pies pesados como quien está cansada de tanto andar, y es que su vida se partió en dos aquel 29 de noviembre de 2002, cuando a su hijo Carlos Emilio Torres Holguín lo desaparecieron en la Comuna 13 de Medellín, desde ese entonces Doña Gloria como suelen llamarla sus compañeras, y demás personas que la conocen, ha dedicado su vida entera a buscarlo, a caminar por la búsqueda de verdad y justicia, a tocar diferentes entidades, espacios, tribunales, en búsqueda de su hijo. “Andar y andar” como ella misma lo menciona, es lo único que les ha quedado a quienes ven lejana la justicia en un país con miles y miles de desaparecidos.
El cansancio es evidente, el desgaste no solo de sus zapatos, sino de su vida, ya empiezan a hacerse más notorios, pero la fe para seguir buscando sigue intacta. Ella misma nos contó quien era Carlos Emilio.
“Caliche”, “Orgullo”, “Hormiguillo” o “Calocho”, eran los nombres que tiernamente utilizaban en la casa de Carlos Emilio para llamarlo. Como cualquier joven de su edad le gustaba bailar, salir con su novia, y disfrutar de la vida. El fútbol era su deporte favorito.
Cuenta con cariño su madre que Caliche, tenía cabello liso, las cejas “tupidas”, la nariz grande y los labios gruesos. Él y su familia habían sido desplazados de manera forzada del municipio de Currulao en Turbo; de allí llegaron a vivir a Medellín al barrio Robledo, de donde salió Carlos y nunca más volvió.
El sancocho, el mondongo y el pollo relleno eran una las comidas favoritas de Carlos. Su familia, quien después de 15 años de su desaparición sigue luchando por encontrarlo y por conocer la verdad, recuerdan con cariño el día de su graduación, un momento de orgullo y felicidad que quedó en sus memorias
Carlos Emilio, tenía 27 años cuando desapareció. Ese día llegó a su casa después de un turno de trabajo; eran las 6:00 de la mañana, dice Gloria. Saludó y volvió a salir, se dirigía a la Comuna Trece – San Javier, lugar de residencia de su compañera sentimental; de la casa de ella fue sacado por integrantes de un grupo armado ilegal (paramilitares).
A Carlos lo retuvieron en un billar por algo más de dos horas, cuentan los vecinos y luego se lo llevaron los mismos hombres. Hasta el día de hoy se desconoce su paradero. A “Doña Gloria”, le dijeron que se lo habían llevado a La Escombrera, pues allí era a donde llevaban a los jóvenes que retenían en la Comuna, los interrogaban y luego los desaparecían.
Gloria es una mujer de baja estatura, no alcanza a llegar al metro y medio, su cabello es negro y largo, en su mirada refleja la tristeza, pero también la esperanza, a veces es callada, pero cuando decide hablar, intervenir en alguna reunión, lo hace con contundencia. Actualmente es integrante de Mujeres Caminando por la Verdad, un colectivo de Mujeres víctimas de diferentes hechos en la Comuna 13, desde allí ha emprendido la búsqueda, desde allí sigue alzando la voz para exigir verdad.