En Jericó 11 campesinos fueron acusados penalmente por defender su territorio frente a intereses mineros. Hoy, gracias a su resistencia, al respaldo de distintas comunidades y al trabajo jurídico comprometido, enfrentarán el proceso en libertad.
Aunque este fallo representa un alivio, la persecución judicial sigue, y con ella, la urgencia de acompañar a quienes protegen la vida. Ningún campesino debería perder su libertad por cuidar el agua, las montañas y el futuro de su territorio.
Sigamos rodeando y visibilizando esta lucha. El apoyo de la sociedad colombiana es clave para resistir y transformar.